El día que el Podcast mató definitivament al DAB

El podcast se ha convertido en una de las herramientas de audio más importantes del mundo. Hoy en día, muchos fieles de la radio han pasado a escuchar sus programas favoritos a la carta. Un método revolucionario que ha afectado directamente a la vida de la radio. Y por supuesto, al Digital Audio Broadcasting (DAB).
Ese formato de radio fue catalogado en su día de revolucionario, pero su impacto no ha sido tan contundente como se esperaba. El DAB nació a mediados de los años 90 y contó con un gran apoyo por parte de las grandes compañías radiofónicas, como la BBC. La premisa de que la radio tenía que pertenecer al ‘nuevo mundo digital’ era concebido como adaptar el medio a “un nuevo propósito”. Sin embargo, 25 años después, aún se puede ver que ese trasvase aún no se ha producido. No de forma total. Y no solo eso, sino que además se está perdiendo.
No solo servicios públicos como la BBC, la radio comercial también intentó estimular este nuevo formato. La Ley, además, les respaldaba. En 1996, 3 años después de sus primeros usos, un nuevo decreto llamado Ley de Redifusión ofreció a los titulares de licencias de radio comercial la posibilidad de extender automáticamente sus licencias de FM si aceptaban transmitir en DAB. Esto, por supuesto, provocó un gran interés en este nuevo formato por parte de las grandes compañías.
Sin embargo, desde siempre ha habido grandes críticas al DAB. Por ejemplo, citando al famoso analista Grant Goddard, que cuestionaba el gran coste de su implementación para cualquier estación de radio, algo que por ejemplo lo hacía inalcanzable para las radios locales.
Las radios comunitarias y locales esperaban que el DAB arreglara la constante problemática de su limitado alcance, algo que ya venía de la época analógica. Sin embargo, esto no ocurrió de la misma forma en que ellos esperaban, y el sistema implementado en el Reino Unido se estructuró para favorecer a las grandes compañías (radio comercial) y a la BBC. Consideraron que el DAB era un simple método de quitarle dinero a las estaciones más pobres para hacer más ricas a las gigantes.
Este problema ha dejado de existir con el podcast. Internet y las redes sociales hacen que todas las estaciones compitan en un marco de igualdad máxima, en el que tanto la BBC como las radios más humildes suben sus podcasts con el fin de ser escuchados. Parte del dinero que se destinaba a la radio lineal ahora va a los canales de podcasts, con el objetivo de conseguir una mejor edición de sonido. Como dice Richard Berry, los oyentes de podcasts no valoran que el contenido del audio sea pobre, siempre y cuando sea relevante para ellos. Si esto es así, hay probabilidades de que un podcast hecho por amateurs tenga más tirón que determinados programas de radio tradicional. Es un hecho insólito que desafía a lo establecido.
Es por eso que ahora son las grandes empresas las que tienen que adaptarse al nuevo sistema universal e igualitario. El periodista de la BBC, Bob Shennan, cree que su emisora debe ahora saber encontrar un equilibrio entre programas en vivo, radio a la carta y podcast. Solo así la BBC podrá mantener su hegemonía y llegar a todo tipos de audiencia en cualquier sitio.
El hecho de que este trasvase no se lleve a cabo de forma correcta implica que muchas estaciones de radio hasta ahora importantes se queden fuera de juego. Hay mucha audiencia joven que empatiza directamente con Internet y el mundo del podcasting. No tienen la tradición de escuchar la radio a una hora y día determinado para tener acceso a su programa favorito; ahora lo pueden hacer cuando y donde quieran.
El dominio del DAB, por tanto, ha quedado completamente minimizado por esta ola de innovación conocida como “podcast”.

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